Cuidado con esta patología porque la padecen muchísimas personas pero muy pocos médicos le saben poner nombre. Antes de combatirla déjame que te cuente que la Cándida Albicans es un hongo en forma de levadura que todos tenemos en las membranas y mucosas del tracto gastrointestinal, de la vagina y la boca.

En cantidades pequeñas es buena ya que se encarga de deshacer los restos de las digestiones, pero cuando crece de forma desproporcionada causa esa afección conocida como candidiasis que en ocasiones puede ser francamente peligrosa.
En un cuerpo sano la Cándida normalmente está bajo control por las bacterias buenas hasta que aparece el estrés, la mala alimentación o los anticonceptivos pero sobre todo los antibióticos, ya sean los que tomamos directamente o los que se encuentran en muchas carnes, que cuando caen en el estómago devastan y aniquilan la flora haciendo que esta levadura se expanda y que incluso llegue al torrente sanguíneo dando lugar a malas digestiones, gases, hinchazón, estreñimiento o diarrea, intolerancias alimentarias, irritabilidad, insomnio, pérdida de memoria, dolores de cabeza y depresión.

La Cándida se alimenta de azúcar, hidratos de carbono, vinagre, embutidos y comidas y bebidas fermentadas como la cerveza. Cuando la Cándida se apodera de nosotros nos pide de manera ansiosa esos hidratos de carbono y dulces que necesita para crecer haciendo que engordemos y que no podamos hacer nada para evitarlo. Otro de los síntomas más visibles son placas blanquecinas y pequeñas llagas en la boca, cansancio, distensión abdominal, dolores en articulaciones y músculos, irritabilidad e incluso mucha mucosidad nasal que se confunde con una alergia que luego ningún análisis confirma.

Una vez diagnosticada, cosa que no es fácil,  el tratamiento pasa por una dieta de choque en la que se elimina todo tipo de azucares y carbohidratos para dejarla sin alimento y por repoblar ese estómago con prebióticos y probióticos que la combatan y neutralicen. Los prebióticos y probióticos no son medicamentos, por lo que no tienen efectos secundarios y nunca te van a hacer ningún mal, pero no son todos iguales. La cosa normalmente comienza por una cándida vaginal, consecuencia del consumo de un antibiótico, que desaparece con un fungicida en la zona pero que sin saberlo permanece en el estómago dando lugar a esos problemas estomacales y al aumento de peso, entre otros trastornos.

Si tienes necesidad de comer azúcar, pan u otros hidratos de carbono de forma compulsiva, si no te encuentras bien, lo ves todo negro y te duelen mucho las articulaciones y estás muy cansad@ contempla esa posibilidad antes de que te mediquen con fármacos que solo van a agravar el problema.
Ponte en manos de un médico que conozca los síntomas y prepárate para ganar una batalla porque esa cándida, que es como un alien, va a pedirte de forma ansiosa que le des azucares y carbohidratos. Se fuerte. Se positiv@ y relájate. Como toda afección la candidiasis, está también relacionada con el estrés y la manera de ver la vida.