La flacidez en los brazos es un problema que incomoda y acompleja a muchas mujeres que hasta cambian su forma de vestir para ocultarlos. A los brazos les pasa como a las manos, que tras muchos años sintiéndose los olvidados de nuestros cuidados, se vengan y se convierten en los grandes delatores de la edad. La flacidez en los brazos es inevitable salvo que la hayamos prevenido practicando con asiduidad por ejemplo boxeo, tenis o natación. Esa pérdida de firmeza es de las más complicadas de corregir sin pasar por el quirófano y siempre ha sido la asignatura pendiente del rejuvenecimiento.

Con el paso de los años la piel de la zona de los brazos, sobre todo en la cara anterior e interna, pierde elasticidad y cuelga provocando un efecto muy antiestético. Esa flacidez no se corrige trabajando el músculo ya que hay una pérdida de grasa y lo que cuelga es precisamente es esa parte blanda.

Las soluciones médico-estéticas no invasivas, ácido hialurónico, vitaminas… hasta ahora no han dado grandes resultados. Tampoco la aparatología. Por ejemplo, los resultados de la radiofrecuencia en la zona no son homogéneos, sobra decir que radiofrecuencias hay muchas y no todas son efectivas. Haya casos en los que más o menos funciona y los hay que no. Antes de llegar a un lifting braquial o braquioplastia, que es como se le llama a esa operación quirúrgica para eliminar la flacidez de los brazos, hay una solución medico estética no invasiva que está dando unos buenos resultados en bastantes casos.

Se trata del tratamiento creado por Moisés Amselem, referente en la medicina estética, que inyecta  un inductor de colágeno compuesto por Hidroxiapatita cálcica, un mineral que conforma los huesos y que ha demostrado ausencia de toxicidad  y carboximeticelulosa, un compuesto orgánico derivado de la celulosa. Esta sustancia una vez inyectada en la piel va a recuperar el volumen perdido sobre todo en la cara anterior e interna de los brazos, y poco a poco va a reafirmar la zona. Es un tratamiento que devuelve el aspecto joven a los brazos estimulando el colágeno por lo que no es para todas las edades y que todos los inductores de colágeno tienen un límite de edad, a partir de los 65 años ya no habría colágeno que generar por lo que no sería eficaz, así que mejor no rozar el límite y ser prevenido.

El tratamiento es indoloro porque el producto se mezcla con Lidocaína y porque la técnica hace que así lo sea ya que se inyecta con microcánulas que además evitan la formación de hematomas. Son dos sesiones espaciadas en un mes y el resultado se mantiene alrededor de un año.