Muchas son las razones de esta moda del running e infinitos los motivos para calzarnos las zapatillas. Porque cada vez somos más conscientes de que tenemos que cuidarnos y que este cuerpo tiene que llegar a viejo con pocas averías; Porque es algo que podemos hacer al aire libre y en poco tiempo; Porque salvo la inversión en unas buenas zapatillas y ropa técnica, es barato; Porque ayuda a evadirse de los problemas. Porque adelgaza, te pone el corazón como una piedra y ahuyenta enfermedades; Porque se puede hacer solo o acompañado con sol o luna y en cualquier sitio. Porque te da una euforia sana; Porque hace que te superes; Porque engancha; Y porque es un ejercicio que puede hacer casi todo el mundo. Pero no nos equivoquemos. Correr no es fácil y tiene grandes enemigos. Los principales, las excusas y esa voz que al empezar no para de decirte ¿qué necesidad?

Al principio te sientes como si fueras a morir, al final sientes que has renacido. Pero ten en cuenta que el esfuerzo no es el mismo para un hombre que para una mujer y mucho menos los objetivos. En la mayoría de los casos los hombres empiezan a correr para liberar estrés pero acaban convirtiéndolo en una cuestión de superación, en un reto personal. En cambio para las mujeres suele ser más una cuestión estética para sentirse mejor frente al espejo.

Es importante antes de empezar preguntarse si uno está bien de salud para hacerlo. Si llevas una dieta equilibrada y bebes lo recomendado para sobrellevar el cansancio y que las pájaras no nos tumben. Antes del ejercicio siempre hay que calentar. Imagina que los músculos son como una barra de mantequilla, si la sacas de la nevera, está dura y se puede romper. En cambio si la calientas un poco la puedes moldear. Nunca frenes en seco. Hay que bajar pulsaciones poco a poco para que tu cuerpo se acostumbre al reposo.

Los mayores enemigos del running son las excusas. La más usada la de “No tengo tiempo” y la más corriente la de que me duele la rodilla. La mayoría de las personas que se quejan de las articulaciones es porque corren en asfalto u hormigón. Estas superficies son excesivamente duras y la amortiguación del impacto es nula. Busca espacios verdes o de tierra. Y si no te queda más remedio que correr por las calles, cálzate unas zapatillas específicas para esa superficie.

Que duelan las articulaciones es más frecuente en las mujeres. Porque la anatomía y las hormonas femeninas nos hacen menos aptas para el running que a los hombres aunque todo eso, con tesón, lo suplamos con creces. Porque para la carrera larga somos mejores, rendimos más. Eso afirma Ramiro Matamoros uno de los atletas más grandes de las carreras populares.

Y una última cosa… tan importante es la zancada como la postura. Si los brazos no los mantienes paralelos al suelo y los vas cruzando, te vas a cansar más. Espalda erguida, cabeza recta, brazos en paralelo y una zancada corta pero cómoda.

Haz ejercicio. Porque como dijo el dibujante Tom Bunk “Un runner siempre puede superar a una persona que anda, pero el que anda siempre superará a un sedentario”.

bsoooo